| Paul Oakenfold en uno de sus conciertos |
Cuando
empieza el clásico ritmo de aquellos sonidos electrónicos, el cuerpo comienza a
estremecerse; diferencias de intensidades y toda variedad de resonancias hacen
retumbar las paredes del obscuro recinto y aún más, combinados con juegos de
luces de todos los colores se asoma una nube invisible que se apodera y
envuelve al cuerpo generando los más atrevidos y locos movimientos de cada
parte de éste, es sin duda, todo un placer dejarse llevar por ése compás que
pone a todos con ganas de volar… Se trata de los impetuosos sonidos
electrónicos que produce jugando, alterando y modificando el DJ.